Ir al contenido

Cesta

La cesta está vacía

ENTREVISTA - EXCELSIOR

Han pasado 30 años desde que comenzaron con su firma, ¿en algún momento pensaron que podía crecer tanto?

Cuando comenzamos, nuestra intención era crear una propuesta de diseño que encontrara nuevas formas de hablar de México a través del textil. Nunca imaginamos exactamente hasta dónde nos llevaría ese camino. Lo que sí tuvimos desde el principio fue la convicción de que 
había un enorme potencial en nuestro país, en sus símbolos, en sus paisajes y en la riqueza visual, y que todo ello podía traducirse desde una perspectiva contemporánea.

Con el tiempo, PINEDA COVALIN fue creciendo junto con las personas que se fueron sumando al proyecto. Hoy, después de 30 años, vemos la marca no solamente como una firma de moda, sino como un proyecto creativo que ha podido dialogar con distintas disciplinas, instituciones, 
artistas y públicos. Llegar hasta aquí ha sido, sobre todo, resultado de mantenernos curiosos y abiertos a evolucionar.

¿Cuáles han sido los principales retos a los que se han enfrentado en este tiempo?

Uno de los principales retos ha sido crecer sin perder la esencia de lo que somos. Cuando una marca tiene una trayectoria larga, inevitablemente enfrenta cambios en los hábitos de consumo, en los canales de venta, en la comunicación y en la propia industria.

También ha sido un reto demostrar que México puede ser una fuente de inspiración para el diseño contemporáneo. Desde el inicio nos interesó investigar, observar y reinterpretar. Encontrar ese equilibrio entre referencia y propuesta propia ha sido parte fundamental de 
nuestro trabajo.

Y, por supuesto, adaptarnos a cada nueva etapa. La moda cambia constantemente y una marca que lleva 30 años tiene que saber transformarse sin dejar de reconocerse.

¿Cómo era el panorama de la moda en México en el tiempo que comenzaron y cómo lo ven actualmente?

Cuando comenzamos, el panorama era muy diferente. Había menos espacios para las marcas mexicanas y las posibilidades de comunicación, distribución y comercialización eran mucho más limitadas. También existía una separación más marcada entre lo que se entendía como diseño, moda, arte y cultura.

Hoy encontramos una industria mucho más amplia y diversa. Hay nuevas generaciones de diseñadores, fotógrafos, estilistas, artistas, modelos, comunicadores y proyectos independientes que han construido un ecosistema creativo mucho más dinámico.

También ha cambiado la manera en que México se relaciona con el mundo. Actualmente existe mayor interés internacional por el diseño mexicano y por las distintas maneras en que nuestra cultura puede interpretarse desde lenguajes contemporáneos. Para nosotros ha sido muy 
interesante formar parte de esa transformación y, al mismo tiempo, observar cómo las nuevas generaciones están construyendo sus propias narrativas.

¿Qué aspecto de su firma consideran que ha sido el eje rector para el éxito en este tiempo?

La capacidad de observar y reinterpretar. Desde el principio entendimos que nuestro trabajo no consistía simplemente en reproducir imágenes o símbolos, sino en investigar, encontrar una historia detrás de ellos y convertirlos en una propuesta de diseño.

También ha sido fundamental la curiosidad. Nunca hemos querido que PINEDA COVALIN sea una marca estática. El textil ha sido nuestro punto de partida, pero alrededor de él hemos podido explorar diferentes objetos, formatos, disciplinas y colaboraciones.

Y hay algo más importante: la permanencia. Treinta años requieren constancia, trabajo y capacidad de adaptación. Hemos tenido la oportunidad de construir una relación muy cercana con nuestros clientes y con las personas que han formado parte de la marca a lo largo del tiempo.

¿Cuál ha sido la evolución de la marca?

La evolución ha sido muy amplia. Comenzamos principalmente alrededor de la seda y de la mascada como un objeto de diseño, y poco a poco fuimos ampliando nuestro universo hacia corbatas, prendas, accesorios, perfumes y diferentes objetos.

Pero la evolución más importante ha ocurrido en la manera de entender el diseño. Desde nuestros primeros proyectos tuvimos una relación muy cercana con instituciones culturales.Nuestra primera mascada nació a partir de un proyecto con el Museo Nacional de Antropología, 
y desde entonces hemos buscado que cada colección pueda partir de una investigación y convertirse en una nueva lectura.

También hemos llevado nuestro lenguaje a otros espacios. Hemos colaborado con artistas, instituciones, empresas y diferentes proyectos creativos. La marca ha pasado de hablar principalmente a través de un accesorio a construir un universo mucho más amplio alrededor 
del diseño, el arte, la cultura y el textil.

Algo importante de PINEDA COVALIN son las colaboraciones, ¿por qué deciden hacerlas y consideran que esto es una forma de retribuir a la industria de la moda mexicana?

Para nosotros, colaborar siempre ha significado abrir una conversación. Nos interesa encontrarnos con personas y proyectos que tengan algo que aportar y que nos permitan mirar nuestro propio lenguaje desde otra perspectiva.

Las colaboraciones nos han ayudado a salir de nuestra zona de confort y a explorar otros materiales, disciplinas y públicos. Hemos trabajado con artistas, instituciones culturales, empresas y diferentes proyectos porque creemos que el diseño se enriquece cuando existe intercambio.

Más que entenderlas únicamente como una forma de retribución, las vemos como una manera de participar activamente en el ecosistema creativo mexicano. Una industria se construye entre muchas personas y disciplinas, y creemos que generar vínculos, abrir espacios y compartir 
conocimiento también forma parte de nuestra responsabilidad como marca con trayectoria.

Además de la exposición que están mostrando en El Palacio de Hierro, ¿lanzarán alguna colección especial por sus 30 años?

Los 30 años son una oportunidad para mirar hacia atrás, pero también para pensar en lo que sigue. La exposición “PINEDA COVALIN, 30 años: DONDE HABITA LA MEMORIA” justamente nace de esa intención: reunir momentos, imágenes, piezas y proyectos que han construido nuestra historia y ponerlos en diálogo con el presente.

Más que entender el aniversario únicamente como una fecha para hacer una colección conmemorativa, quisimos que fuera un momento para revisar nuestro propio archivo y nuestra trayectoria. Hay piezas y lenguajes que vuelven a aparecer, pero vistos desde otra perspectiva.
El aniversario es, para nosotros, un punto de encuentro entre memoria y futuro. Celebramos lo 
que hemos construido, pero también todo lo que todavía queremos explorar.

Para ustedes, en lo personal, ¿qué ha significado esta historia de 30 años?

Ha significado una vida. Cuando comenzamos éramos dos personas con una idea y muchas ganas de hacer algo diferente. Treinta años después, esa idea se ha convertido en un proyecto que pertenece también a todas las personas que han trabajado con nosotros, que han creído en 
la marca, que han usado una pieza de PINEDA COVALIN o que han aportado algo a su historia.

Ha habido momentos muy distintos: aprendizajes, cambios, dificultades, encuentros y muchas satisfacciones. Pero quizá lo más significativo ha sido comprobar que una idea puede crecer y transformarse sin dejar de tener un origen.

Hoy vemos estos 30 años con mucho agradecimiento. La memoria de la marca está construida por personas, proyectos, imágenes, lugares y experiencias que se han ido acumulando con el tiempo. Y al mismo tiempo, sentimos que esta historia no termina aquí. Treinta años son una celebración, pero también el comienzo de una nueva etapa